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lunes, 14 de octubre de 2013


EN FAMILIA. Gildo Zegna (a la izquierda) y su primo Paolo Zegna (derecha), director ejecutivo y presidente de la empresa, respectivamente.

Dice la sabiduría popular que mientras unos cardan la lana, otros son los que se llevan la fama. Ermenegildo Zegna debe ser la excepción a semejante regla. Y sin metáforas.
Desde 1910, el lanificio de esta saga/empresa italiana con sede en la localidad piamontesa de Trivero "carda" (produce, esto es) la más exquisita de las hilaturas de lana de las que haya noticia en la industria de la moda, una labor por la que es reconocida más allá de su estatus como líder del prêtàporter masculino de lujo.
Su reputación es tal que prácticamente no hay sastrería o etiqueta de prestigio, de Giorgio Armani a Tom Ford, que no se beneficie de sus tejidos (aparte de la propia firma, su mayor cliente), distinguidos en el orillo con el bordado "Ermenegildo Zegna – Made in Italy" como garantía de excelencia.

LIGERA. Chaqueta de lana merino y seda, parte de un traje de la línea Sartorial Milano. El conjunto completo cuesta 2.400 euros aproximadamente.


Tradición y vanguardia se unen en un proceso de producción en el que importan tanto los factores medioambientales (el agua con la que se lava la lana, por ejemplo, cuya fuente se localiza a 900 m de altitud en los Alpes que rodean Biella, y es una de las más puras de toda Italia) como los tecnológicos: el lanificio de Zegna puede tejer todo tipo de telas, estructuras y patrones, incluso aquellos tan finos cuyos hilos apenas resultan visibles cuando se estiran.

Tradición

En él, los métodos seculares siguen teniendo plena vigencia: el cardo salvaje aún se usa para peinar la tela y levantar cuidadosamente sus delicadas fibras para una mayor suavidad. Nada de ello sería posible sin una materia prima de primera división, la que proporcionan las ovejas merinas australianas.
La necesidad de acceder a la lana en bruto en su mismo lugar de origen fue algo que Ermenegildo Zegna entendió hace ya un siglo, como una condición, simplemente para asegurarse no sólo el mejor producto posible, sino también su singularidad.
La idea fue recogida por los hijos del fundador de la marca, Angelo y Aldo, que en 1963 decidieron establecer un premio, el Wool Trophy, para incentivar la labor de los granjeros australes.
Así es como la firma ha alcanzado cotas de excelencia impagables en la producción de lana merino superfina. Hablamos de vellones que en subasta han llegado a cotizarse a 60.000 €. "El espíritu pionero de Zegna nos llevó a aliarnos con los productores australianos hace 50 años y eso nos ha dado ventaja hoy. Fue algo muy innovador. Ésos son los valores que han ido pasando de padres a hijos en nuestra familia", concede Gildo Zegna, director ejecutivo de la centenaria firma y cuarta generación de la saga que completan su hermana Anna (jefa de Producto y directora de Fondazione Zegna) y su primo Paolo, actual presidente de la casa.

Nuevos horizontes

Asegura Gildo Zegna que sin innovación no hay crecimiento, y que sin éste no hay futuro. Por eso, la firma no ha dejado de ampliar horizontes desde que su abuelo fuera tras los sastres italianos que comenzaron a emigrar a Estados Unidos en los años 20 del siglo pasado para convencerles de que le compraran las telas de su lanificio.


Merced a ese ADN emprendedor, Zegna es hoy un emporio textil con 1.261 millones de euros de facturación en 2012 que ha puesto patas arriba el milenario negocio lanar con tejidos tan revolucionarios como High Perfomance, una hilatura de alto rendimiento, resistente al pliegue y que consagró el traje de lana como epítome del power dressing en los 80; Cool Effect, perfecto para el verano al refractar los rayos solares incluso en tonos oscuros y mantener una sensación térmica fría; Microsphere, un acabado que repele las manchas e impide que la suciedad penetre entre los hilos, y Technomerino, la más ligera y suave de las lanas merino, cuya perfecta termorregulación mantiene constante la temperatura del cuerpo.
Presentado como parte de la colección otoño/invierno 2013, Technomerino es el último órdago a la funcionalidad de lujo lanzado por Zegna, que se completa con el Natural Confort Trophy, el nuevo tejido exclusivo con estampado pata de gallo que arma la colección cápsula que celebra el cincuentenario del Wool Trophy.


Modernización
Mostrado en un gran evento en Sydney el pasado mes de abril, este concurso es un alarde no sólo textil, sino también creativo, que adelanta los próximos planes de la casa. "Es cierto que se puede apreciar una línea más de estilo, juvenil, si se quiere, en nuestras colecciones, como parte de la modernización de la marca, aunque lo realmente importante ahora mismo es la personalización tanto del tejido como del producto final. El surtido textil y el máximo detalle nos permiten ofrecer un servicio 'puerta a puerta', a domicilio, que es lo que demanda la mayoría de los grandes clientes, principalmente en China y Rusia. Es como volver atrás en el tiempo, pero en eso consiste el lujo hoy. Si quieres, hasta podemos personalizar el tejido grabando tu nombre en el orillo", revela Gildo Zegna en pleno "subidón" australiano.
El fichaje de Stefano Pilati como director creativo –el primer diseñador de renombre en ocupar tamaño cargo en la firma– para las líneas de costura masculina (que debuta en Milán el próximo 22 de junio) y femenina (Agnona, la etiqueta que Pilati debería lanzar por fin al Olimpo de la moda) es la guinda que culmina esa modernización que Ermenegildo Zegna emprendió hace un par de años.

Ésta también pasa por remozar sus tiendas insignia, reimaginadas por el arquitecto superstar Peter Marino. La de Barcelona será la próxima en someterse a tan rejuvenecedor lifting, listo a finales de año. "Pilati nos aportará esa parte de estilo que requiere la parte alta del mercado, un producto más de moda que hasta ahora nos había faltado. Pero es que todo lleva su tiempo", concluye Gildo, quien asegura que haber tenido antes un estilista de tal calibre "hubiera sido un salto extremo. Teníamos que buscar un equilibrio familiar y organizativo. Ya se sabe: uno sólo se casa cuando encuentra la pareja adecuada". No se puede hilar más fino.

Vellón de oro

Finura, he ahí el quid de la cuestión. En ella está el secreto de la excelencia de la hilatura Zegna, una cualidad/calidad que sólo puede calibrarse en micras (la milésima parte de un milímetro), las del diámetro de las hebras de la lana de oveja merino con que la firma confecciona sus tejidos. De origen español, la raza ha alcanzado la perfección merced al clima austral y al estricto control de su ADN que llevan los granjeros del estado de Nueva Gales del Sur.


Son los vellones por debajo de las 13,9 micras de diámetro los que realmente dan la talla. Para ellos, la firma creó en 2002 la categoría Vellus Aureum (vellocino de oro), dentro de su Wool Trophy, cuyos ganadores se reservan para clientes VIP o ediciones especiales, como la colección cápsula que celebra el 50 aniversario del premio. Zegna siempre tiene derecho exclusivo de compra sobre las balas de lana que concurren a concurso.

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